Tantan… Tantarantan… Tantarantana!

Entre la plaza de Sant Augustí el Vell y la famosa calle de la Princesa, nace la calle de Tantarantana. Esta no pasa desapercibida debido a la peculiaridad de su nombre, ya que no es nada común encontrar una calle con una onomatopeya por nombre.

Existen varias versiones sobre el porqué de este nombre, de entre las cuales yo os contaré dos. Como no hay certeza de cual es más fiel a la realidad dejo a vuestro criterio elegir cual es vuestra favorita. ¡Yo por supuesto ya se cual de las dos es la mía!

La primera historia cuenta que en dicha calle, antiguamente conocida como carrer Molí de la Sal, vivía el pregonero de la ciudad. En esa época, alrededor de 1716, hemos de pensar que la ciudad era aún un núcleo pequeño urbano alrededor del barrio gótico. Nuestro personaje se dedicaba a pregonar las noticias y acontecimientos que ocurrían en la ciudad y alrededores. Su método consistía en anunciar a golpe de tambor o a toque de trompeta su comunicado, y es de ahí que adquirió su mal nombre y en consecuencia lo adquirió la calle donde vivía.

Por otro lado, otras fuentes indican que la calle recibe el nombre de Tantarantana en recuerdo de un joven tamborilero que tocó en el convento de San Agustín, muy cercano a la calle, durante las celebraciones tras la muerte de San Tomás de Villanueva. Se cuenta que era tal su destreza con el tambor que impresionó a todos los asistentes y decidieron cambiarle el nombre a la calle por el del sonido que emitía el tambor del joven.

B.

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